Mañana lluviosa

Que lindo paisaje de paraguas, parecen una coreografía de ballet, muchos oscuros y alguno que otro de color llamativo, no esta mal, no descoordina el baile pero atrae mi atención.
Mujeres con caras llenas de gotitas, que dan ganas de secarlas a besos; detalles naturales.
Un agujero en mi zapatilla me prueba la frescura de esta lluvia, sin embargo no me molesta, mantiene la media adherida a mi pie. El pie mojado se siente como cuando mi vieja me decía "hace la cama", disgusta solo un momento pero después ni se siente.
Las veredas son un campo minado donde detonan baldosas que parecen ubicadas estratégicamente para que uno, victima de esta conspiración  se moje completo. Como es que guardan tanta agua? qué fenómeno físico hace que salpiquen de ese modo, las gotas no vuelven a la vereda, se imantan al pantalón.
La avenida 9 de Julio se ve espejada, hermosa, la torrencial lluvia distorsiona las luces de los autos, todo el paisaje encaja brillantemente. Me siento dentro de un caleidoscopio.
Que descartables son los paraguas hoy en día  sirven una vez, si es que no hay viento. Parecen esos barriletes de caña y papel que de chico hacia con el abuelo, del mismo modo que estos no volaban alto estos paraguas no protegen de la lluvia. Aquí es donde me doy cuenta lo errado que estoy, "protegerme"?, son gotas de agua, deje mi paraguas junto a un vagabundo y comencé a caminar bajo las nubes muertas; que linda sensación la de levantar la cabeza y cerrar los ojos, solo se escucha la lluvia y al golpear las gotas en la cara se siente un miedito a abrir los ojos, placer perdido este.
La calle debería estar toda cubierta de chapas para potenciar este mágico sonido.

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